En todo el mundo, existen personas capaces de transformar la vida de un niño por más dificl que esta sea. Sólo con tocar su hombro, mirarlos y decirles qué tan bueno es su trabajo, podemos cambiar totalmente su día.
En muchas ocasiones, el papel del maestro es denigrado por la sociedad, una sociedad que piensa que somos nosotros quienes debemos dar las bases éticas y morales, cuando son los padres los principales maestros que un niño conoce.
Pero así como exiten personas que denigran la profesion docente, también existen quienes admiran y elogian esta profesion. Ser maestro va más allá de enseñar contenidos teóricos, de pararse en frente de 50 niños y dar una clase. Ser maestro es saber analizar, comprender, ponerse en los zapatos de cada uno de los niños y sentir por un momento lo que ellos sienten y comprender que muchos de ellos no tienen un "hogar", sino una casa, un simple lugar a donde llegar. Y es esta profesión la más noble de todas, porque es más una parte humana que una metodológica, sin duda, ser docente es la mejor profesión a la que puede aspirar a ser un niño.
"La educación no cambia al mundo: cambia a las personas que van a cambiar el mundo"- Paulo Freire, educador y pedagogo brasileño.
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